
Definir los intervalos de mantenimiento adecuados es fundamental para garantizar la confiabilidad de los equipos y evitar paradas no planificadas. En este artículo, explicamos las bases para establecer estos intervalos, comparando dos enfoques clave: el mantenimiento preventivo tradicional y el predictivo.
¿Qué Son los Intervalos de Mantenimiento y Por Qué son Críticos?
Cualquier modo de fallo presenta algún signo de inicio (punto P). A partir de ese instante, evolucionará hasta el fallo total (punto F). La pendiente de esta evolución varía según el tipo de fallo.
Con el mantenimiento a intervalos de mantenimiento fijos, conocido como Mantenimiento Preventivo (PM), no podemos predecir cuándo se iniciará el fallo ni con qué rapidez evolucionará. Esta limitación puede dejar ventanas de riesgo entre intervenciones.
El Enfoque Predictivo: Una Visión más Precisa de los Intervalos
El Mantenimiento Predictivo (PdM) ofrece una alternativa superior para gestionar los intervalos de mantenimiento. Con esta metodología, es posible detectar los signos iniciales del fallo (punto P) y seguir la pendiente de evolución en el tiempo.
Por lo tanto, el PdM sí permite predecir cuándo se va a iniciar el fallo y con qué rapidez avanza, ayudándonos a predecir y evitar el fallo total mediante intervenciones oportunas.
¿Debemos Plantearnos Siempre el Mantenimiento Preventivo (PM)?
No siempre. Un análisis profundo de las tareas de PM revela que este método no es universalmente aplicable. Es crucial evaluar cada activo y modo de fallo para decidir la estrategia más eficaz.
Claves para Optimizar tus Intervalos de Mantenimiento
Basándonos en el análisis, podemos extraer algunas conclusiones iniciales determinantes:
- El Mantenimiento Preventivo (PM) no es el mejor método para detectar aproximadamente el 68% de los fallos, ya que estos suelen ser de naturaleza aleatoria.
- El Mantenimiento Predictivo (PdM) permite identificar la presencia del fallo desde su inicio y monitorear la velocidad a la que se desarrolla. Esto posibilita ajustar los intervalos de mantenimiento de forma dinámica y basada en la condición real del equipo.
En consecuencia, para optimizar la confiabilidad y reducir costos, se recomienda integrar el PdM siempre que sea posible, reservando el PM para aquellos fallos con un patrón de desgaste predecible y constante. La correcta determinación de los intervalos de mantenimiento es, en definitiva, un equilibrio entre datos, condición del equipo y estrategia de mantenimiento.