
Si buscas información sobre mantenimiento proactivo, encontrarás numerosos artículos que lo presentan como una evolución del mantenimiento preventivo o predictivo. Incluso algunas empresas lo ofrecen como un servicio especializado para aumentar la confiabilidad de los equipos industriales.
Sin embargo, al revisar con mayor profundidad las principales normas internacionales, los libros de ingeniería de mantenimiento y la literatura técnica, surge una pregunta interesante: ¿el mantenimiento proactivo realmente existe como una estrategia de mantenimiento o se trata de un término utilizado para describir un conjunto de buenas prácticas?
Con el objetivo de responder esta pregunta, realizamos una investigación basada en tres fuentes principales. En primer lugar, revisamos la ISO 14224, una de las normas internacionales más utilizadas para la recopilación e intercambio de datos de confiabilidad y mantenimiento. En segundo lugar, analizamos publicaciones y contenido compartido por profesionales del mantenimiento industrial. Finalmente, revisamos la literatura académica disponible para identificar investigaciones que utilizaran expresamente el término mantenimiento proactivo.
El resultado fue sorprendente. Aunque el concepto aparece con frecuencia en Internet y en el material comercial de algunas empresas, su presencia en normas técnicas y publicaciones especializadas es mucho más limitada de lo que muchos podrían imaginar.
En este artículo presentamos los resultados de esa investigación y analizamos si el mantenimiento proactivo puede considerarse una estrategia de mantenimiento reconocida o si, por el contrario, representa una forma de describir metodologías ampliamente aceptadas dentro de la ingeniería de confiabilidad.
¿Qué Es El Mantenimiento Proactivo?
En términos generales, el mantenimiento proactivo suele definirse como un enfoque orientado a eliminar las causas raíz de las fallas antes de que estas ocurran. A diferencia del mantenimiento correctivo, que actúa después de la avería, o del mantenimiento preventivo, que interviene según un calendario o el tiempo de operación, el mantenimiento proactivo busca identificar los factores que originan las fallas para reducir su probabilidad de ocurrencia.
Bajo esta definición, una organización no solo reemplaza componentes desgastados o ejecuta inspecciones periódicas, sino que también analiza por qué se producen las fallas y qué acciones pueden implementarse para evitar que vuelvan a repetirse.
Por esta razón, muchas empresas relacionan el mantenimiento proactivo con actividades como:
- Análisis de causa raíz (RCA).
- Mantenimiento Centrado en Confiabilidad (RCM).
- Análisis de Modos y Efectos de Falla (FMEA o AMFE).
- Monitoreo de condición.
- Análisis de vibraciones.
- Termografía infrarroja.
- Análisis de aceite.
- Mejoras de diseño y eliminación de causas recurrentes.
A primera vista, esta definición parece completamente válida. De hecho, desde un punto de vista operativo, resulta difícil cuestionar que eliminar las causas de una falla sea una buena práctica.
No obstante, cuando intentamos responder una pregunta más específica —¿el mantenimiento proactivo está reconocido oficialmente como una estrategia de mantenimiento?— la respuesta deja de ser tan evidente.
Fue precisamente esa duda la que motivó nuestra investigación.
¿Por Qué Surge La Duda?
Mientras preparábamos este artículo, ocurrió algo que llamó nuestra atención.
Al revisar diferentes normas, manuales y libros relacionados con mantenimiento industrial, observamos que el término mantenimiento proactivo aparecía con mucha menor frecuencia de la esperada. En cambio, conceptos como mantenimiento preventivo, mantenimiento predictivo, mantenimiento basado en condición (CBM), Mantenimiento Centrado en Confiabilidad (RCM) y Análisis de Causa Raíz (RCA) eran mencionados constantemente.
Esta diferencia nos llevó a formular una hipótesis sencilla:
¿Es posible que el mantenimiento proactivo no sea una estrategia de mantenimiento formalmente reconocida, sino un término utilizado para agrupar diversas metodologías orientadas a mejorar la confiabilidad de los activos?
Para responder esta pregunta, comenzamos revisando la ISO 14224, una de las normas de referencia más importantes en gestión de datos de mantenimiento y confiabilidad. Lo que encontramos fue bastante interesante y puede cambiar la forma en que muchas personas entienden este concepto.
¿Qué Dice La ISO 14224 Sobre El Mantenimiento Proactivo?
Cuando se habla de estrategias de mantenimiento industrial, una de las normas internacionales más consultadas es la ISO 14224, utilizada para la recopilación e intercambio de datos de confiabilidad y mantenimiento en industrias como petróleo, gas, petroquímica y energía.
Por ello, uno de los primeros pasos de nuestra investigación fue revisar esta norma para comprobar si el mantenimiento proactivo aparece definido como una estrategia de mantenimiento, al igual que el mantenimiento preventivo o el mantenimiento correctivo.
El resultado fue bastante revelador.
Tras revisar el contenido de la norma y realizar una búsqueda específica del término “proactive”, encontramos una única aparición de esta palabra en todo el documento.

Sin embargo, este resultado no corresponde a una clasificación de estrategias de mantenimiento.
La palabra proactive aparece únicamente como parte de un indicador relacionado con la cantidad de horas dedicadas al mantenimiento preventivo, utilizando la expresión “proactive preventive maintenance work”. En ningún momento la norma define el mantenimiento proactivo como un tipo o categoría independiente de mantenimiento.
Este detalle es importante porque demuestra que la norma reconoce el concepto de actuar de manera proactiva dentro de las actividades de mantenimiento, pero no crea una categoría denominada “mantenimiento proactivo”.
La Clasificación Del Mantenimiento Según La ISO 14224
La investigación continuó revisando la clasificación de estrategias de mantenimiento propuesta por la norma.
El esquema mostrado por la ISO 14224 organiza el mantenimiento en dos grandes grupos:
- Mantenimiento preventivo.
- Mantenimiento correctivo.
A partir de ellos se desarrollan diferentes subcategorías.
Dentro del mantenimiento preventivo aparecen estrategias como:
- Mantenimiento basado en condición.
- Inspecciones y pruebas.
- Monitoreo de condición.
- Pruebas periódicas.
- Reemplazos programados.
- Servicios programados.
Por su parte, el mantenimiento correctivo se divide en:
- Correctivo inmediato.
- Correctivo diferido.
| Nivel | Categoría de mantenimiento | Descripción |
|---|---|---|
| 1 | Mantenimiento | Conjunto de actividades destinadas a conservar o restaurar un activo para que cumpla la función requerida. |
| 2a | Mantenimiento preventivo | Se realiza antes de que ocurra una falla con el objetivo de reducir la probabilidad de averías o degradación del equipo. |
| 3a | Basado en la condición | El mantenimiento se ejecuta según el estado real del activo, utilizando inspecciones o técnicas de monitoreo para detectar anomalías. |
| 4a | Prueba e inspección | Consiste en inspecciones, verificaciones y pruebas periódicas para evaluar el estado del equipo. |
| 4b | Monitoreo de condición | Emplea técnicas como análisis de vibraciones, termografía, análisis de aceite o ultrasonido para detectar fallas incipientes. |
| 3b | Predeterminado | Las tareas de mantenimiento se programan con una frecuencia previamente establecida, independientemente del estado del activo. |
| 4c | Prueba periódica | Pruebas funcionales realizadas en intervalos definidos para comprobar que el equipo opere correctamente. |
| 4d | Reemplazo programado | Sustitución de componentes antes del final de su vida útil esperada para reducir el riesgo de falla. |
| 4e | Servicio programado | Actividades periódicas como limpieza, lubricación, ajustes o calibraciones programadas. |
| 2b | Mantenimiento correctivo | Se realiza después de que ocurre una falla para restaurar la funcionalidad del activo. |
| 4f | Correctivo inmediato | La reparación se ejecuta inmediatamente después de detectarse la falla debido a la necesidad operativa del equipo. |
| 4g | Correctivo diferido | La reparación se programa para una fecha posterior porque la falla no compromete de inmediato la operación o la seguridad. |
Lo que llama la atención es que en ningún nivel del esquema aparece el mantenimiento proactivo como una estrategia independiente.
Si realmente fuera una categoría formalmente reconocida por esta norma, sería razonable esperar que apareciera junto al mantenimiento preventivo, predictivo o basado en condición. Sin embargo, esto no ocurre.
Naturalmente, esto no significa que las acciones proactivas no existan. Lo que indica es que la ISO 14224 no las considera una estrategia de mantenimiento separada, sino que dichas acciones pueden formar parte de otras metodologías ampliamente conocidas.
¿Cómo Utilizan Los Profesionales El Término “Mantenimiento Proactivo”?
DDespués de revisar las normas internacionales, quisimos conocer cómo utilizan el término mantenimiento proactivo los profesionales del mantenimiento industrial en su práctica diaria.
Para ello realizamos una búsqueda de publicaciones en LinkedIn utilizando la expresión “mantenimiento proactivo”. El objetivo no fue realizar un estudio estadístico, sino analizar el contexto en el que ingenieros, consultores y empresas emplean este concepto.
A continuación, presentamos algunos ejemplos representativos y los comentarios derivados de nuestra revisión.
Publicación 1: DimoMaint – LATAM

En esta publicación, DimoMaint – LATAM utiliza el término mantenimiento proactivo para describir el resultado de implementar buenas prácticas de gestión, como el seguimiento de indicadores, la planificación del mantenimiento preventivo, la trazabilidad y el cumplimiento normativo. La empresa señala que estas acciones permiten lograr “un mantenimiento más proactivo”.
Este ejemplo muestra que el término proactivo se emplea como una característica de la gestión del mantenimiento y no como una estrategia independiente. En otras palabras, la proactividad se presenta como el resultado de aplicar metodologías y procesos que mejoran la confiabilidad y disponibilidad de los activos.
Publicación 2: Predictiva21

En esta publicación, Predictiva21 explica la norma BS-EN 16646:2014, la cual utiliza los conceptos de indicadores proactivos e indicadores reactivos para evaluar el desempeño de la gestión de activos. En este caso, el término proactivo se aplica a los indicadores de gestión y no a una estrategia de mantenimiento.
Este ejemplo muestra que la palabra proactivo también es utilizada para describir un enfoque de medición y mejora continua dentro de la gestión de activos. Al igual que en la publicación anterior, el término no se presenta como una categoría independiente de mantenimiento, sino como una característica asociada a la gestión y al seguimiento del desempeño.
Publicación 3: Webinar Sobre Análisis De Aceite Usado

En esta publicación, el ingeniero Jorge Liendo señala que el análisis de aceite usado es una técnica muy poderosa dentro del mantenimiento proactivo, ya que permite identificar fallas en su etapa inicial y prevenir daños mayores en los componentes.
En este caso, el término mantenimiento proactivo se utiliza para describir un enfoque que integra técnicas de monitoreo de condición. Es decir, la publicación asocia la proactividad con herramientas ampliamente reconocidas, como el análisis de aceite, y no con una estrategia de mantenimiento diferente a las ya conocidas.
Publicación 4: Aplicación Del RCM

En esta publicación, el ingeniero Leonardo Morales explica que el proceso de Mantenimiento Centrado en Confiabilidad (RCM) permite identificar las consecuencias de las fallas y, a partir de ese análisis, definir tareas de mantenimiento proactivo, reacondicionamiento o sustitución.
Este ejemplo muestra que el término mantenimiento proactivo se utiliza como parte de la metodología RCM y no como una estrategia independiente. La publicación presenta la proactividad como un conjunto de acciones derivadas del análisis de confiabilidad para prevenir fallas y mejorar el desempeño de los activos.
Publicación 5: Curva De Madurez Del Mantenimiento

En esta publicación, TRACTIAN presenta una curva de madurez donde el mantenimiento evoluciona de reactivo a preventivo, luego a predictivo y, finalmente, a proactivo. En este contexto, el mantenimiento proactivo se describe como una etapa en la que el sistema recomienda acciones antes de que ocurran las fallas.
Este enfoque difiere de la clasificación propuesta por la ISO 14224, ya que presenta el mantenimiento proactivo como un nivel de evolución o madurez de la gestión del mantenimiento. Esto demuestra que el término también es utilizado con un significado más amplio, asociado a la transformación digital y al uso de tecnologías avanzadas para optimizar la toma de decisiones.
Una Pregunta Que Merece Ser Respondida
Hasta este punto de la investigación encontramos dos hechos interesantes.
Por un lado, la ISO 14224 no clasifica el mantenimiento proactivo como una estrategia independiente y únicamente menciona el término proactive una sola vez dentro de un indicador relacionado con el mantenimiento preventivo.
Por otro lado, al revisar publicaciones de empresas y profesionales del mantenimiento industrial, observamos que el término mantenimiento proactivo sí es utilizado en la práctica, aunque con diferentes enfoques. En algunos casos se emplea para describir el resultado de implementar buenas prácticas de gestión; en otros, para referirse a técnicas de monitoreo de condición, tareas derivadas del RCM o incluso como un nivel de madurez dentro de la evolución del mantenimiento.
Esta diversidad de interpretaciones demuestra que el concepto no tiene un significado único dentro de la comunidad técnica. A diferencia de estrategias como el mantenimiento preventivo, correctivo o basado en condición, el mantenimiento proactivo suele utilizarse para describir un enfoque, una filosofía de trabajo o un estado de mayor madurez en la gestión del mantenimiento.
Entonces surge una pregunta inevitable:
Si el mantenimiento proactivo no aparece claramente definido como una estrategia en normas como la ISO 14224 y, además, es utilizado con diferentes significados por empresas y profesionales, ¿de dónde proviene este término y cómo debería interpretarse desde el punto de vista de la ingeniería de mantenimiento?
La respuesta comienza a aparecer al revisar la literatura científica. Durante nuestra búsqueda encontramos uno de los pocos artículos académicos que utiliza explícitamente el término mantenimiento proactivo. Curiosamente, su propuesta tampoco consiste en desarrollar una nueva estrategia de mantenimiento, sino en aplicar una metodología ampliamente reconocida: el Mantenimiento Centrado en Confiabilidad (RCM).
¿Existe Literatura Técnica Sobre El Mantenimiento Proactivo?
Después de revisar la ISO 14224 y analizar la clasificación de las estrategias de mantenimiento, decidimos ampliar la investigación hacia la literatura científica.
El objetivo era responder una pregunta sencilla:
¿Existen investigaciones académicas que desarrollen el mantenimiento proactivo como una estrategia de mantenimiento claramente definida?
Para ello realizamos una búsqueda de artículos científicos relacionados con el término Proactive Maintenance.
Los resultados fueron mucho más limitados de lo esperado.
A diferencia de metodologías como el Mantenimiento Centrado en Confiabilidad (RCM), el Análisis de Modos y Efectos de Falla (FMEA) o el Análisis de Causa Raíz (RCA), la cantidad de publicaciones que utilizan explícitamente el término mantenimiento proactivo es relativamente reducida.
Uno de los trabajos encontrados fue el artículo:
Diseño de un sistema de mantenimiento proactivo basado en la metodología RCM como propuesta para el mantenimiento de las plantas eléctricas tipo GPU del GANCA, publicado en 2022 por Alfonso Rafael Fren Mejía, Víctor Andrés Howard Leal y Carlos Ramón Batista Rodríguez en la Revista Sextante.
A primera vista, el título podría hacer pensar que los autores desarrollan una nueva metodología denominada mantenimiento proactivo.
Sin embargo, al analizar el contenido del estudio, se observa una realidad diferente.
El Estudio Está Basado En RCM, No En Una Nueva Estrategia De Mantenimiento
Desde la introducción del artículo, los autores explican que el objetivo de la investigación consiste en diseñar un programa de mantenimiento utilizando la metodología Reliability Centered Maintenance (RCM) para aumentar la disponibilidad de las plantas eléctricas GPU del Grupo Aeronaval del Caribe.
Durante el desarrollo del trabajo se aplican herramientas ampliamente conocidas dentro de la ingeniería de confiabilidad, entre ellas:
- recopilación de información técnica;
- clasificación de equipos;
- análisis del contexto operativo;
- identificación de modos de falla;
- análisis de criticidad;
- evaluación de consecuencias;
- asignación de tareas de mantenimiento mediante árboles de decisión propios del RCM.
En otras palabras, la metodología utilizada no corresponde a una nueva estrategia denominada “mantenimiento proactivo”, sino a la aplicación sistemática del Mantenimiento Centrado en Confiabilidad (RCM).
De hecho, gran parte del artículo desarrolla matrices de criticidad, análisis FMECA, identificación de funciones, modos de falla, consecuencias y selección de tareas de mantenimiento, elementos característicos de cualquier proyecto de RCM.
¿Dónde Aparece Entonces El Concepto De “Proactivo”?
Esta es quizá la parte más interesante del estudio.
Aunque el título utiliza la expresión sistema de mantenimiento proactivo, las acciones propuestas por los autores corresponden principalmente a actividades preventivas y predictivas.
Por ejemplo, entre las tareas recomendadas se incluyen:
- inspecciones programadas;
- monitoreo de componentes;
- análisis de lubricantes;
- verificación de conexiones eléctricas;
- reemplazos programados;
- inspecciones visuales;
- instalación de sensores;
- mantenimiento predictivo mediante análisis de condición.
Es decir, las actividades propuestas ya forman parte de prácticas ampliamente conocidas dentro del mantenimiento moderno.
Lo que cambia es la forma de presentar el enfoque general.
En lugar de hablar únicamente de mantenimiento preventivo o predictivo, los autores utilizan el término mantenimiento proactivo para describir un sistema cuyo objetivo principal es anticipar las fallas, reducir la indisponibilidad de los equipos y mejorar la confiabilidad operacional.
La Proactividad Como Filosofía, No Como Categoría
Al analizar conjuntamente la ISO 14224 y el artículo de la Revista Sextante, comienza a aparecer un patrón bastante claro.
En ninguno de los dos casos se desarrolla una clasificación independiente denominada mantenimiento proactivo.
Lo que sí aparece de forma consistente es la idea de actuar antes de que ocurra la falla, eliminando o reduciendo sus causas mediante metodologías ya consolidadas.
Desde esta perspectiva, la palabra proactivo funciona más como un adjetivo que describe la forma en que una organización gestiona sus activos, y no necesariamente como el nombre de una estrategia de mantenimiento independiente.
En otras palabras, una empresa puede adoptar un enfoque proactivo utilizando herramientas como:
- Mantenimiento Centrado en Confiabilidad (RCM).
- Análisis de Causa Raíz (RCA).
- Análisis de Modos y Efectos de Falla (FMEA).
- Mantenimiento Basado en Condición (CBM).
- Análisis de vibraciones.
- Termografía infrarroja.
- Análisis de aceite.
- Monitoreo continuo de equipos.
Todas estas metodologías tienen un objetivo común: anticiparse a las fallas y aumentar la confiabilidad de los activos.
Por ello, más que representar una nueva categoría de mantenimiento, el término mantenimiento proactivo parece describir una filosofía de trabajo basada en la prevención, el análisis de fallas y la mejora continua.
Una Observación Importante
Esto no significa que el término mantenimiento proactivo sea incorrecto o deba evitarse.
Lo que muestra la evidencia revisada es que no existe un consenso técnico que lo reconozca como una estrategia de mantenimiento independiente, al menos dentro de las principales normas internacionales y de la literatura técnica consultada.
En la siguiente sección analizaremos por qué muchas empresas utilizan este concepto en sus servicios y cómo debería interpretarse desde el punto de vista de la ingeniería de mantenimiento y la confiabilidad de activos.
¿Por Qué Muchas Empresas Utilizan El Término “Mantenimiento Proactivo”?
Después de revisar la ISO 14224, analizar publicaciones de profesionales del mantenimiento y estudiar la literatura científica disponible, surge una pregunta lógica:
Si el mantenimiento proactivo no aparece claramente definido como una estrategia independiente, ¿por qué tantas empresas utilizan este término?
La respuesta probablemente se encuentre en la evolución que ha experimentado la gestión del mantenimiento durante las últimas décadas.
Hace algunos años, muchas organizaciones centraban sus esfuerzos en reparar los equipos cuando fallaban o en ejecutar mantenimientos preventivos basados únicamente en intervalos de tiempo.
Con el desarrollo de nuevas tecnologías y metodologías de confiabilidad, las empresas comenzaron a incorporar herramientas capaces de anticipar las fallas y comprender por qué ocurrían.
En ese contexto, empezó a utilizarse la palabra proactivo para describir una forma diferente de gestionar los activos industriales.
En lugar de esperar la falla o limitarse a cambiar componentes periódicamente, el objetivo pasó a ser eliminar las causas que originan las averías.
Desde el punto de vista conceptual, esta idea tiene mucho sentido.
Sin embargo, desde el punto de vista técnico, la mayoría de estas actividades ya estaban contempladas dentro de metodologías ampliamente desarrolladas por la ingeniería de mantenimiento.
Más Que Una Estrategia, Parece Ser Una Filosofía De Trabajo
Después del análisis realizado para este artículo, consideramos que el mantenimiento proactivo puede entenderse mejor como una filosofía de gestión del mantenimiento que como una estrategia independiente.
En otras palabras, una organización adopta un enfoque proactivo cuando deja de concentrarse únicamente en reparar equipos y comienza a preguntarse:
- ¿Por qué ocurrió la falla?
- ¿Qué condición permitió que apareciera?
- ¿Cómo puede evitarse que vuelva a repetirse?
- ¿Qué cambios pueden implementarse para aumentar la confiabilidad del activo?
Estas preguntas son precisamente las que buscan responder metodologías como:
- Reliability Centered Maintenance (RCM).
- Root Cause Analysis (RCA).
- Failure Modes and Effects Analysis (FMEA o AMFE).
- Condition Based Maintenance (CBM).
- Gestión de activos.
- Ingeniería de confiabilidad.
Por ello, resulta razonable afirmar que el mantenimiento proactivo no reemplaza estas metodologías, sino que representa un enfoque orientado a utilizarlas de forma integrada para reducir la probabilidad de falla.
Un Ejemplo Práctico
Imaginemos una bomba centrífuga cuyo rodamiento presenta fallas frecuentes.
Una estrategia correctiva consistiría en reemplazar el rodamiento cada vez que se avería.
Un mantenimiento preventivo podría establecer su cambio cada doce meses.
Un mantenimiento predictivo monitorizaría las vibraciones para detectar el desgaste antes de la falla.
En cambio, un enfoque proactivo iría un paso más allá.
El equipo de mantenimiento investigaría por qué ese rodamiento falla repetidamente.
Tal vez descubriría que existe un problema de desalineación entre el motor y la bomba, una lubricación incorrecta, contaminación del lubricante o incluso un error en el montaje del equipo.
En este caso, la verdadera solución no sería únicamente cambiar el rodamiento.
La solución consistiría en eliminar la causa que provoca la falla.
Ese ejemplo resume bastante bien la idea que muchas empresas intentan transmitir cuando hablan de mantenimiento proactivo.
Entonces, ¿Es Correcto Hablar De Mantenimiento Proactivo?
Nuestra investigación permite llegar a una conclusión equilibrada.
Desde un punto de vista práctico, el término mantenimiento proactivo resulta útil para describir una filosofía orientada a prevenir la aparición de fallas mediante el análisis de sus causas.
No obstante, desde un punto de vista normativo, la evidencia revisada muestra que no existe una clasificación ampliamente aceptada que lo reconozca como una estrategia independiente de mantenimiento, al menos en las fuentes analizadas para este artículo.
Esto no significa que el concepto sea incorrecto.
Simplemente indica que su utilización suele ser más amplia que su definición técnica.
Mientras que términos como mantenimiento preventivo, mantenimiento correctivo o mantenimiento basado en condición cuentan con definiciones consolidadas dentro de normas internacionales, el mantenimiento proactivo continúa utilizándose con diferentes significados según la empresa, el consultor o el autor que lo emplee.
Nuestra Conclusión
Después de revisar normas internacionales, literatura científica y publicaciones técnicas, nuestra conclusión es que el mantenimiento proactivo no debería entenderse como un nuevo tipo de mantenimiento, sino como un enfoque de gestión cuyo propósito es eliminar las causas raíz de las fallas utilizando metodologías ya consolidadas dentro de la ingeniería de confiabilidad.
En otras palabras, una organización puede trabajar de manera proactiva aplicando herramientas como RCM, RCA, FMEA, CBM, análisis de vibraciones, análisis de aceite, termografía o cualquier otra técnica que contribuya a anticipar las fallas y aumentar la disponibilidad de los activos.
Más que incorporar una nueva categoría al árbol de estrategias de mantenimiento, la proactividad representa una forma de pensar: dejar de reaccionar ante las averías para comenzar a comprender por qué ocurren y cómo evitar que vuelvan a repetirse.
Referencias
- Fren Mejía, A. R., Howard Leal, V. A. y Batista Rodríguez, C. R. (2022). Diseño de un sistema de mantenimiento proactivo basado en la metodología RCM como propuesta para el mantenimiento de las plantas eléctricas tipo GPU del GANCA. Revista Sextante, 27, 1-9.
- ISO 14224. Petroleum, petrochemical and natural gas industries — Collection and exchange of reliability and maintenance data for equipment.
- SAE JA1011. Evaluation Criteria for Reliability-Centered Maintenance (RCM) Processes.
- SAE JA1012. A Guide to the Reliability-Centered Maintenance (RCM) Standard.